2017/02/05

JUEGOS INFANTILES QUE DESARROLLAN SUS HABILIDADES

El invierno suele ser un tiempo muy apropiado para jugar en casa. Las tardes de esos fines de semana que nos quedamos sin salir, porque el tiempo o las ganas no acompañan, sacamos el arsenal de juegos que tenemos (hoy no os vamos a hablar de Lego) y nos lo pasamos pipa. Además, aprendemos y estimulamos habilidades de manera lúdica y familiar sin darnos cuenta.

En casa tenemos muchos juegos de bolsillo, pequeños, porque además de ser divertidos ocupan poco y los puedes llevar de viaje: los Story Cubes o Dados para contar Historias ya os los hemos enseñado en una entrada anterior, y plantean el reto de imaginar historias (se empieza siempre con el "Érase una vez") relacionadas con las imágenes que te han tocado al tirar los dados... 

Otro juego divertido y útil es El Uno. Seguramente lo conozcáis, porque es muy popular. Nosotros tenemos la versión plastificada para el verano, porque en la playa o la piscina resisten muy bien al agua. El Uno se inventó en 1971 y es un juego fantástico para aprender matemáticas, los números, a sumar, a ser rápido de pensamiento, a clasificar por colores... A partir de cuatro años ya se puede jugar con ellos, y lo mejor de todo es que la familia entera pasamos ratos largos con El Uno.

El Doble es un juego con 55 cartas, 50 dibujos y sólo un símbolo idéntico en cada carta. Éste es muy interesante porque sobre todo desarrolla la concentración, los reflejos y la rapidez de actuación. Hay varias modalidades pero básicamente de lo que se trata es de encontrar en la carta del contrincante el dibujo que se repite en la tuya... No os creáis, es bastante difícil y a veces estamos hasta quince segundos sin ver cuál de los símbolos se repite entre dos cartas. Muy divertido!

De Djeco tenemos unos cuantos juegos más, todos también de bolsillo y muy buenos: el Piou Piou, Pouet! Pouet! y Diamoniak, entre otros. Estos juegos de cartas por lo general estimulan la conversación, la observación y la memoria. Con el Piou Piou hay que conseguir pollitos, por ejemplo, a base de juntar tres tipos de cartas (el nido, la gallina y el gallo). Con cada tres consigues un huevo, y el huevo se transforma en pollito si tienes dos cartas iguales de nido; pero si tienes un huevo un contrario te lo puede robar con la carta del zorro... aunque si tienes un gallo, puedes defenderte... Vamos, que es un juego muy ágil y divertido. El de Diamoniak es muy parecido, y el de Pouet! Pouet! es en realidad un reto para adivinar la carta que tiene el compañero mediante los gestos, o sonidos que hace. Este es bueno para desarrollar la comunicación no verbal, superar la vergüenza para actuar y estimular la observación.

Ahora bien, si hay una marca y un juego que interesa por lo que desarrolla la lógica, el ingenio y la percepción espacial de los más pequeños, ese es Camelot Junior de Smart Games. Buenísimo. Sencillo, ágil e instructivo. Son un conjunto de piezas que hay que utilizar para conseguir que el el caballero llegue hasta donde está la princesa, subiendo, bajando escaleras o atravesando plataformas horizontales. Eso sí, escalar no puede ni tampoco saltar. Hay cuatro niveles y hemos de decir que el cuarto requiere de ingenio e inventiva. Aquí os dejamos un ejemplo ya resuelto y una última foto con el reto sin resolver, para que os comáis un poco la cabeza... La caja viene con muchas pruebas y todas ellas con su solución. Este es, para los peques que tienen cuatro, cinco o seis años, ideal y divertidísimo. A jugar!



2017/01/29

MENÚ EN EL BASQUE CULINARY CENTER

Hace poco hemos estado en el Basque Culinary Center. El caso es que nuestra vecina Itziar nos dijo que se podía comer en la cafetería de esta contemporánea Escuela de San Sebastián, donde se cursa el Grado en Gastronomía y Artes Culinarias. Y por un precio de veinticuatro euros, se prueba un menú elaborado por los alumnos y vigilado por los profesores en un edificio de nueva factura: todo es, cuando menos, interesante.

Cada primera semana del mes se abren en la página web del BCC las reservas (hay que andar listo porque vuelan) para comer en la cafetería. Hay tres posibilidades: un menú del día por doce euros -es un entrante más plato más postre-; el menú Paisajes gastronómicos -el que aquí os traemos, con entrante más cuatro platos más postre-  y el menú Cocinando con los chefs -es sólo un día al mes-. Nosotros nos acercamos hace un par de jueves pero conseguimos la reserva el primer día del mes. Hay que decir que nos lo pasamos muy bien y que comimos muy a gusto.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que tanto el menú como el servicio lo preparan y hacen estudiantes jóvenes que están practicando. Eso se nota en que, aunque los platos no son los más exquisitos que hemos probado (hay que decir sin embargo que están muy buenos y la relación calidad precio es alta), están hechos con dedicación y atención, también con los nervios típicos del que está en esa situación pero con mucho interés por hacerlo bien. Eso es lo mejor y más curioso.

La carta del menú tiene un entrante fijo (jugo de vainas y txangurro a la donostiarra) y cuatro platos, a elegir entre dos cada vez. Como nosotros estábamos dos, pues pudimos probar todos porque compartimos todos los de la carta. Arroz meloso con bacalao, gambas y kokotxa y foie sobre espuma de hongo; luego rape negro y lenguado con parmentier de zanahorias (en general los pescados muy muy bien); después paletilla de cordero ahumada con su jugo a la miel y lomo de corzo a la parrilla con cebollita glaseada (la carne muy bien de punto y de sabor, intenso y rico rico); de postre coulant de chocolate y tarta de manzana, los dos finos. Acompañamos el menú con un txakolí de la zona y un rioja rico y finalizamos con café y bombones.

Lo dicho, la relación calidad precio muy bien; la experiencia de ser atendido por estudiantes curiosa, y el sitio agradable. Volveremos.

2017/01/25

UN DÍA EN BIARRITZ

Hace unas pocas semanas, en uno de los últimos fines de semana otoñales y calurosos previos a los fríos del invierno, decidimos pasar un día en Biarritz. Hacía mucho tiempo que no pasábamos de San Juan de Luz y teníamos muchas ganas de visitar esta ciudad de la Aquitania francesa, llena de interesantes rincones, paisajes y edificios. 

Lo que os recomendamos es que al llegar a Biarritz elijáis entre visitar primero la ciudad o pasar antes por la Ciudad del Océano, un museo inaugurado en 2011 a las afueras que merece la pena conocer. Aquí podéis disfrutar de las vistas hacia el mar, del edificio proyectado por el arquitecto Steven Holl, de sus salas interiores y de sus espacios exteriores, que parecen olas petrificadas; incluso comer en la cafetería o el restaurante o bien un bocata que llevéis preparado en los bancos y mesas de su explanada. En el caso de que vayáis a Biarritz, es buena idea aparcar en la zona de la Playa del Puerto Viejo (Plage du Port Vieux), porque es un buen punto de arranque para la visita. Desde allí nosotros comenzamos la excursión acercándonos a la Roca de la Virgen (Rocher de la Vierge), un peñasco en medio del mar para ver el mar Cantábrico y una vista de Biarritz privilegiada. Se accede a través de una pasarela metálica atribuida al atelier Eiffel y si el día y las olas acompañan, el paseo inicial es muy dulce.

En el mismo arranque del camino encontraréis el Museo del Mar Aquarium de Biarritz, un edificio Déco con 50 acuarios marinos y miles de especies. Ya que teníamos poco tiempo, no entramos, y decidimos adentrarnos en la parte histórica para descubrir sus rincones. Comenzamos a andar por la Rue du Port Vieux, descubriendo tiendas y calles muy cuidadas, restaurantes donde comer bien (cuidado con los horarios que son diferentes a los españoles) y edificios de varios estilos. Entramos en la Iglesia de Santa Eugenia, la principal de la ciudad, construida en el siglo XIX; paseamos por la zona alta del Mercado municipal Les Halles (muy recomendable siempre visitar mercados allá adonde vayáis por su colorido, actividad y género); y llegamos hasta la Grande Plage, donde se disfruta de su arena gorda y de los edificios más monumentales de Biarritz, como son el Casino (aquí también se puede tomar algo en su terraza mirando al mar y al paseo), el Hotel du Palais (que ocupa un palacio de 1855 que fue casa de verano de Napoleón III), o la Iglesia Ortodoxa edificada en el siglo XIX, para la colonia de aristócratas rusos que invitaba la emperatriz Eugenia de Montijo a veranear todos los años (su interior ha vivido, ciertamente, tiempos mejores). 

En todo momento veréis el faro de Biarritz, siempre presente en su costa, a la derecha de la Playa Grande. Mientras que en la otra esquina, casi a los pies de la Iglesia de Santa Eugenia, y casi invisible, se encuentra el Puerto de Pescadores, lugar acogedor y tradicional donde también comer un buen pescado al lado del mar, pequeñas embarcaciones y casas típicas marineras.

Una vez comidos, el paseo para hacer la digestión puede continuar por la zona histórica, entrando en tiendas tan auténticas como la Bookstore de la Avenida Eduardo VII, la Pastelería Miremont de la Plaza Georges Clemenceau o la quesería de la Avenida Victor Hugo (por esta calle se llega al Mercado Municipal).

Y para finalizar, como volvéis al lugar de partida donde habéis dejado el coche al lado de la Playa del Port Vieux, nada más recomendable que llegar a la hora en la que disfrutar de una de las puestas de sol más bonitas de esta costa francesa, mirando al este y a la Virgen de la Roca.

Aquí os dejamos el link a la página de Biarritz en la que encontraréis más información de los lugares recomendaos: Biarritz.

Buen viaje.

2017/01/14

EMOCIONES Y LIBROS INFANTILES

Hace poco leímos que los libros infantiles más comprados y leídos en el año 2016 fueron el Emocionario y el Monstruo de Colores. El dato nos gustó mucho porque son, precisamente, dos libros que tenemos en casa y que leemos mucho con los peques. De hecho hace ya tiempo que el Emocionario lo teníamos colgado en el blog. Cada vez hay más publicaciones infantiles dedicadas a este tema, porque es muy importante que a la apropiada edad de los seis y siete años comiencen a entender cómo son sus emociones, qué sienten y por qué, para que así puedan expresarse y aprender a gestionarlas. Cuando comiencen a saber qué es la alegría, el miedo, la ira, el asco, la ternura, la tristeza, la angustia, el odio... más fácil será para ellos conocerse y para nosotros, ayudarles en momentos en los que no saben qué les pasa o cuando no quieren comunicarse con nosotros. Nada como una buena comunicación con los niños para cimentar una buena relación.

Pelis como las de Del Revés o libros como el Emocionario y el Monstruo de Colores nos gustan por esta razón. Otros libros, como por ejemplo Imagina, son igual de interesantes porque fomentan la imaginación: en este caso se enfrentan a un libro que no tiene texto, sólo unos dibujos muy bonitos, para que página a página ellos vayan contando el cuento que se les vaya ocurriendo. Más que de los Tres Cerditos, en Yololos ya preferimos este tipo de publicaciones para nuestra biblioteca (ah, y por si os interesan, os dejamos los links de amazon, no son nada caros...).




2017/01/02

ESTRELLA DE HOJALDRE Y CHOCOLATE


Esta es una de las recetas de postres más fáciles que hemos preparado. Pero no por ello deja de estar buenísima. El caso es que hace poco tiempo no hacemos más que ver en internet esta estrella de hojaldre y crema de chocolate (puede ser nocilla o nutella) que han propuesto los de Buitoni, y estas navidades la hemos cocinado con los peques para desayunar. No ha durado más de un día, porque está riquísima.

Lo único que tenéis que tener es dos o tres bases de hojaldre, un bote de nutella y una yema de huevo para dorar el postre al hornear. Lo que hay que hacer es esparcir con bien de chocolate una base, después la otra y finalmente cubrir con la tercera base (aseguraos al comprarlas que son redondas, no cuadradas!). Después de tener el "sandwich" hay que cortarlo en dieciséis partes iguales, como en la foto, dejando en el centro una parte circular. A continuación se dan tres giros a cada porción, alternando el giro hacia el lado contrario... Una vez preparada la estrella se pincela con una yema y al horno 180ºC durante unos 20 minutos, hasta que veáis que el hojaldre está listo.

Muy fácil, muy rico y muy divertido.

2016/12/18

UNA FÁCIL RECETA FINLANDESA: SOPA DE SALMÓN

Hoy toca una receta finlandesa. Para estos días fríos de invierno, viene muy bien, porque es un plato de muchas calorías: tiene nata, mantequilla y salmón, un pescado muy graso... El caso es que hace poco le preguntamos a Oona, una au-pair que está pasando unos meses en casa de unos vecinos, por una receta típica de su país, Finlandia. Y nos recomendó esta sopa de salmón. Investigamos un poco y como vimos que era sencilla y tenía eneldo (una planta que nos encanta), la probamos. Y vaya que si nos gustó! Aquí os dejamos la receta para que la hagáis en casa porque os transportará al norte de Europa durante un ratito de cena o comida...

Para dos raciones:

. 300 gr. de salmón en tacos.
. 600 ml. de caldo de pescado.
. 200 ml. de nata 18% m.g.
. 1 patata de tamaño medio.
. 1 cuchara de mantequilla.

Preparad el caldo de pescado con un puerro, una zanahoria y raspas de rape, cabracho o mejor, salmón. Mientras tanto, en una cazuela derretid la mantequilla y sofreid un poco la patata cortada en trocitos pequeños, de un centímetro a dos. Esto es para que coja un poco el sabor de la mantequilla. A continuación colad el caldo de pescado y echadlo a la patata para que se cueza poco a poco, a fuego medio. Sal. También echad en este momento el eneldo fresco (unas seis o siete ramas de hojas) bien picado. Veréis que el aroma comienza a ser particular... A media cocción de la patata echáis la nata y cuando le quede poco, el salmón en tacos (si lo dejáis mucho tiempo en la sopa calentándose se quedará duro y seco). Comprobad el punto de sal y listo. Ya veréis que plato más finlandés...

2016/12/09

FIN DE SEMANA EN EL VALLE DE SOBA

Fin de semana en La casona rural del Valle de Soba, que se encuentra en el pueblo de Regules, Cantabria. Teníamos referencias del lugar, y lo que nos habían contado se cumplió.

Se trata de una casa estupenda para ir con niños. Situada en medio de un pequeño valle y al abrigo de unas cuantas casona, es una de las más bonitas de por allí. Está muy bien preparada, porque tiene un gran comedor con cocina industrial, y habitaciones muy amplias, en las que caben camas supletorias si es necesario. También, si el tiempo no acompaña y no se puede salir a disfrutar de la naturaleza, dispone de una pequeña sala con televisión, juegos y disfraces. 

La verdad es que en nuestro caso no pararon de subir y bajar por las escaleras, jugar en la chimenea, en los amplios pasillos, en el porche y en el terreno de la casa. Los propietarios son una pareja amable, que intenta hacerte la estancia lo más agradable posible. Te dejan preparado un caldito y una quesada de la zona, además de unos bonitos patucos para todos. Eso si, después de estos bonitos detalles, te lanzan una larga lista de normas que bien la han hecho tras malas experiencias o porque no tienen hijos...

Una vez instalados y con los troncos en la chimenea fuimos a explorar la zona. Por la mañana del sábado dimos una pequeña vuelta por los alrededores, por la iglesia y el río Gandara, donde es habitual que pasen piragüistas. Cerca de la casona, en el puente que cruza el río, hay un hotel y restaurante muy agradable, con una terraza muy acogedora. Y por la noche visitamos el resto del pueblo de una manera más divertida, con velas. Un pequeño pueblo en un entorno privilegiado.

Y aprovechando el domingo de vuelta fuimos a visitar las cuevas de Cullalvera -Cantabria está llena de cuevas de este tipo porque es una tierra de formaciones calizas y ríos subterráneos-. Tuvimos mucha suerte porque nos tocó un guía estupendo que hizo las visita muy interesante y divertida, ya que las cuevas en si no son tan espectaculares como otras que hay por la zona, como pueden ser las de Pozalagua o Covalanas, muy recomendables, por cierto...

De regreso a casa, y esto no podía faltar, comimos en Ramales, en el bar El puente: hay que desviarse un poco en dirección a Arredondo pero merece la pena, porque el sitio está a la vera del río Asón y por un precio muy asequible (15 euros) dan un menú completo. Como no podía ser de otra manera, comimos cocido montañés... Perfecto para redondear un fin de semana de otoño cántabro.