2017/03/26

PRIMAVERA


Primavera. Hace una semana que entramos en esta maravillosa estación. Posiblemente la más esperada, después de esos inviernos de largas y frías noches. Ya están aquí los días largos, el cambio de hora, los colores, las flores... Por dondequiera que se vaya aparece la primavera. Margaritas, muchos dientes de león (también conocidos como meacamas), alguna anémona violeta (la llaman también la flor del amor intenso!) esparcida por el campo, pero también flores en los árboles. Magnolios como los de la foto y cerezos en  el mismo centro de la ciudad, diseminan sus colores blancos o rosas por el suelo haciendo que durante unos pocos días aparezcan alfombras naturales de gran belleza... Ya está aquí la primavera, y con ella todas las cosas buenas que trae.

2017/03/12

LEGO INSTRUCTIONS!

Ya sabéis que en casa somos legoadictos...  Tenemos unos cuantos sets y modelos y en conjunto una buena colección de piezas. Tenemos, por ejemplo, el X-wing de Poe, la Caravana de vacaciones, el coche de Batman, un set grande clásico, piezas sueltas cogidas en las tiendas especializadas,... Así que en nuestra caja hay Lego de todos los tamaños, colores y formas. 

¡Pues el último descubrimiento que hemos hecho ha sido una página web en la que están todas las instrucciones de Lego! Todas! Entonces con esta página web, un día de invierno en el que no sales de casa porque está lloviendo a raudales, y las miles de piezas, puedes hacer cualquiera de los modelos. Porque la mayor parte de las que tenemos nos valen (sólo hay que buscarlas entre el montón con paciencia), y las que no están siempre tienen sustitutas, con un poco de imaginación. Poco a poco se puede hacer cualquier cosa, os lo aseguramos. Pero lo mejor de todo de esta situación es que se fomenta la paciencia cuando se busca, la observación al acordarnos de todos y cada uno de los ladrillitos y el ingenio al tener que pensar en alternativas.

Y para muestra unos cuantos botones aquí: nosotros hemos hecho el Snowspeeder de Luke Skywalker, el Tumbler de Batman, el coche del desfile de mascotas de Friends, y un par de naves de Star Wars (Y-wing y U-wing) pequeñas. Para los observadores, veréis que en todas ellas hay piezas que hemos tenido que sustituir. Pero, a que no se nota...?

Ah, por cierto, el link a la página web es este: BRICKOWL

Y si queréis ampliar vuestra colección de legos, lo tenéis fácil en Lego Amazon

2017/03/08

UN DÍA EN TARRAGONA

Se acercan los días del año en los que volvemos de nuevo al Mediterráneo. A disfrutar de la primavera, de la suavidad del mar y su clima, de la buena comida, de los sonidos tranquilos. Qué ganas tenemos... Tantas ganas que hoy nos ha dado por colgar una entrada del día que pasamos en Tarragona durante nuestra última escapada mediterránea, y que tal vez sirva para alguno de vosotros cuando se acerque por allí la primera vez.

Visitar Tarragona es conocer su historia y su gran patrimonio. Romano, medieval, modernista, cultural. Nuestra visita comenzó subiendo por la Rambla Nova, pues lo mejor de la llegada a la ciudad es asomarse al Balcón del Mediterráneo. Desde un gran desnivel se descubre el paisaje del horizonte levantino, el lugar por donde sale el sol y desde donde uno se imagina que llegaron, miles de años atrás, los primeros romanos. Girando a la izquierda se descubre el que es, sin lugar a dudas, uno de los mejores anfiteatros de la península. El de Tarraco es especial por su relación con el mar y la colina en la que sea asienta, por su tamaño y su estado de conservación. Construido en el siglo II d.C., es testimonio de la importancia que tuvo Tarraco en el Imperio Romano por aquellas fechas, ya que podía albergar hasta 15.000 espectadores. Después de la decadencia romana, en su interior se construyeron dos iglesias, una sobre la otra, la basílica visigoda de San Fructuoso y la románica de Santa María del Miracle, del XIII.

Pero el anfiteatro no es la única joya romana de Tarragona. De camino al centro histórico se encuentran los restos de la muralla y la Torre del Pretorio, utilizada en la Edad Media por los Reyes de la Corona de Aragón como castillo y prisión. Pasando por sus muros, se entra bordeando la muralla y visitando algunas bóvedas que todavía manifiestan la grandeza de lo que fue el Circo romano. Detrás del Pretorio se descubre la deliciosa Plaça del Rei, donde la Iglesia de la Santísima Trinidad convive en armonía con el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona. Aquí descubrimos unos maravillosos pavimentos que se extienden por todo el casco, alfombras pétreas que cubren plazas, calles y callejuelas con una apariencia antigua pero de reciente ejecución (1999). El trabajo de peatonalización de esta parte de la ciudad nos pareció exquisito, sensible con el entorno, muy recomendable para andar fijándose en el suelo. 

Callejeando se llega a la Catedral, cuya fachada principal se puede disfrutar perfectamente desde la pequeña plaza escalonada que la acompaña. Siguiendo por la zona, descubriréis la Plaça de la Font, donde está el Ayuntamiento, y pasando de nuevo a través de la Rambla al otro lado de la ciudad, al ensanche, recomendamos visitar el Mercat Municipal, un edificio de corte modernista,y los restos arqueológicos del Foro Romano.

Para los que ya estéis cansados y tengáis hambre, una recomendación asequible puede ser la que nos pasó nuestra amiga Silvia de Amigastronómicas. El Restaurante Filosofía. Allí se comen unas hamburguesas muy buenas, con trato y sitio agradable. Una vez degustadas, os recomendamos una vuelta a la zona del anfiteatro para acabar tomando un café, combinado o cocktail en la terraza de Les Granotes, donde disfrutaréis de la tarde viendo el Mediterráneo y descansando de la visita a una ciudad que siempre acompaña.

2017/02/05

JUEGOS INFANTILES QUE DESARROLLAN SUS HABILIDADES

El invierno suele ser un tiempo muy apropiado para jugar en casa. Las tardes de esos fines de semana que nos quedamos sin salir, porque el tiempo o las ganas no acompañan, sacamos el arsenal de juegos que tenemos (hoy no os vamos a hablar de Lego) y nos lo pasamos pipa. Además, aprendemos y estimulamos habilidades de manera lúdica y familiar sin darnos cuenta.

En casa tenemos muchos juegos de bolsillo, pequeños, porque además de ser divertidos ocupan poco y los puedes llevar de viaje: los Story Cubes o Dados para contar Historias ya os los hemos enseñado en una entrada anterior, y plantean el reto de imaginar historias (se empieza siempre con el "Érase una vez") relacionadas con las imágenes que te han tocado al tirar los dados... 

Otro juego divertido y útil es El Uno. Seguramente lo conozcáis, porque es muy popular. Nosotros tenemos la versión plastificada para el verano, porque en la playa o la piscina resisten muy bien al agua. El Uno se inventó en 1971 y es un juego fantástico para aprender matemáticas, los números, a sumar, a ser rápido de pensamiento, a clasificar por colores... A partir de cuatro años ya se puede jugar con ellos, y lo mejor de todo es que la familia entera pasamos ratos largos con El Uno.

El Doble es un juego con 55 cartas, 50 dibujos y sólo un símbolo idéntico en cada carta. Éste es muy interesante porque sobre todo desarrolla la concentración, los reflejos y la rapidez de actuación. Hay varias modalidades pero básicamente de lo que se trata es de encontrar en la carta del contrincante el dibujo que se repite en la tuya... No os creáis, es bastante difícil y a veces estamos hasta quince segundos sin ver cuál de los símbolos se repite entre dos cartas. Muy divertido!

De Djeco tenemos unos cuantos juegos más, todos también de bolsillo y muy buenos: el Piou Piou, Pouet! Pouet! y Diamoniak, entre otros. Estos juegos de cartas por lo general estimulan la conversación, la observación y la memoria. Con el Piou Piou hay que conseguir pollitos, por ejemplo, a base de juntar tres tipos de cartas (el nido, la gallina y el gallo). Con cada tres consigues un huevo, y el huevo se transforma en pollito si tienes dos cartas iguales de nido; pero si tienes un huevo un contrario te lo puede robar con la carta del zorro... aunque si tienes un gallo, puedes defenderte... Vamos, que es un juego muy ágil y divertido. El de Diamoniak es muy parecido, y el de Pouet! Pouet! es en realidad un reto para adivinar la carta que tiene el compañero mediante los gestos, o sonidos que hace. Este es bueno para desarrollar la comunicación no verbal, superar la vergüenza para actuar y estimular la observación.

Ahora bien, si hay una marca y un juego que interesa por lo que desarrolla la lógica, el ingenio y la percepción espacial de los más pequeños, ese es Camelot Junior de Smart Games. Buenísimo. Sencillo, ágil e instructivo. Son un conjunto de piezas que hay que utilizar para conseguir que el el caballero llegue hasta donde está la princesa, subiendo, bajando escaleras o atravesando plataformas horizontales. Eso sí, escalar no puede ni tampoco saltar. Hay cuatro niveles y hemos de decir que el cuarto requiere de ingenio e inventiva. Aquí os dejamos un ejemplo ya resuelto y una última foto con el reto sin resolver, para que os comáis un poco la cabeza... La caja viene con muchas pruebas y todas ellas con su solución. Este es, para los peques que tienen cuatro, cinco o seis años, ideal y divertidísimo. A jugar!



2017/01/29

MENÚ EN EL BASQUE CULINARY CENTER

Hace poco hemos estado en el Basque Culinary Center. El caso es que nuestra vecina Itziar nos dijo que se podía comer en la cafetería de esta contemporánea Escuela de San Sebastián, donde se cursa el Grado en Gastronomía y Artes Culinarias. Y por un precio de veinticuatro euros, se prueba un menú elaborado por los alumnos y vigilado por los profesores en un edificio de nueva factura: todo es, cuando menos, interesante.

Cada primera semana del mes se abren en la página web del BCC las reservas (hay que andar listo porque vuelan) para comer en la cafetería. Hay tres posibilidades: un menú del día por doce euros -es un entrante más plato más postre-; el menú Paisajes gastronómicos -el que aquí os traemos, con entrante más cuatro platos más postre-  y el menú Cocinando con los chefs -es sólo un día al mes-. Nosotros nos acercamos hace un par de jueves pero conseguimos la reserva el primer día del mes. Hay que decir que nos lo pasamos muy bien y que comimos muy a gusto.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que tanto el menú como el servicio lo preparan y hacen estudiantes jóvenes que están practicando. Eso se nota en que, aunque los platos no son los más exquisitos que hemos probado (hay que decir sin embargo que están muy buenos y la relación calidad precio es alta), están hechos con dedicación y atención, también con los nervios típicos del que está en esa situación pero con mucho interés por hacerlo bien. Eso es lo mejor y más curioso.

La carta del menú tiene un entrante fijo (jugo de vainas y txangurro a la donostiarra) y cuatro platos, a elegir entre dos cada vez. Como nosotros estábamos dos, pues pudimos probar todos porque compartimos todos los de la carta. Arroz meloso con bacalao, gambas y kokotxa y foie sobre espuma de hongo; luego rape negro y lenguado con parmentier de zanahorias (en general los pescados muy muy bien); después paletilla de cordero ahumada con su jugo a la miel y lomo de corzo a la parrilla con cebollita glaseada (la carne muy bien de punto y de sabor, intenso y rico rico); de postre coulant de chocolate y tarta de manzana, los dos finos. Acompañamos el menú con un txakolí de la zona y un rioja rico y finalizamos con café y bombones.

Lo dicho, la relación calidad precio muy bien; la experiencia de ser atendido por estudiantes curiosa, y el sitio agradable. Volveremos.

2017/01/25

UN DÍA EN BIARRITZ

Hace unas pocas semanas, en uno de los últimos fines de semana otoñales y calurosos previos a los fríos del invierno, decidimos pasar un día en Biarritz. Hacía mucho tiempo que no pasábamos de San Juan de Luz y teníamos muchas ganas de visitar esta ciudad de la Aquitania francesa, llena de interesantes rincones, paisajes y edificios. 

Lo que os recomendamos es que al llegar a Biarritz elijáis entre visitar primero la ciudad o pasar antes por la Ciudad del Océano, un museo inaugurado en 2011 a las afueras que merece la pena conocer. Aquí podéis disfrutar de las vistas hacia el mar, del edificio proyectado por el arquitecto Steven Holl, de sus salas interiores y de sus espacios exteriores, que parecen olas petrificadas; incluso comer en la cafetería o el restaurante o bien un bocata que llevéis preparado en los bancos y mesas de su explanada. En el caso de que vayáis a Biarritz, es buena idea aparcar en la zona de la Playa del Puerto Viejo (Plage du Port Vieux), porque es un buen punto de arranque para la visita. Desde allí nosotros comenzamos la excursión acercándonos a la Roca de la Virgen (Rocher de la Vierge), un peñasco en medio del mar para ver el mar Cantábrico y una vista de Biarritz privilegiada. Se accede a través de una pasarela metálica atribuida al atelier Eiffel y si el día y las olas acompañan, el paseo inicial es muy dulce.

En el mismo arranque del camino encontraréis el Museo del Mar Aquarium de Biarritz, un edificio Déco con 50 acuarios marinos y miles de especies. Ya que teníamos poco tiempo, no entramos, y decidimos adentrarnos en la parte histórica para descubrir sus rincones. Comenzamos a andar por la Rue du Port Vieux, descubriendo tiendas y calles muy cuidadas, restaurantes donde comer bien (cuidado con los horarios que son diferentes a los españoles) y edificios de varios estilos. Entramos en la Iglesia de Santa Eugenia, la principal de la ciudad, construida en el siglo XIX; paseamos por la zona alta del Mercado municipal Les Halles (muy recomendable siempre visitar mercados allá adonde vayáis por su colorido, actividad y género); y llegamos hasta la Grande Plage, donde se disfruta de su arena gorda y de los edificios más monumentales de Biarritz, como son el Casino (aquí también se puede tomar algo en su terraza mirando al mar y al paseo), el Hotel du Palais (que ocupa un palacio de 1855 que fue casa de verano de Napoleón III), o la Iglesia Ortodoxa edificada en el siglo XIX, para la colonia de aristócratas rusos que invitaba la emperatriz Eugenia de Montijo a veranear todos los años (su interior ha vivido, ciertamente, tiempos mejores). 

En todo momento veréis el faro de Biarritz, siempre presente en su costa, a la derecha de la Playa Grande. Mientras que en la otra esquina, casi a los pies de la Iglesia de Santa Eugenia, y casi invisible, se encuentra el Puerto de Pescadores, lugar acogedor y tradicional donde también comer un buen pescado al lado del mar, pequeñas embarcaciones y casas típicas marineras.

Una vez comidos, el paseo para hacer la digestión puede continuar por la zona histórica, entrando en tiendas tan auténticas como la Bookstore de la Avenida Eduardo VII, la Pastelería Miremont de la Plaza Georges Clemenceau o la quesería de la Avenida Victor Hugo (por esta calle se llega al Mercado Municipal).

Y para finalizar, como volvéis al lugar de partida donde habéis dejado el coche al lado de la Playa del Port Vieux, nada más recomendable que llegar a la hora en la que disfrutar de una de las puestas de sol más bonitas de esta costa francesa, mirando al este y a la Virgen de la Roca.

Aquí os dejamos el link a la página de Biarritz en la que encontraréis más información de los lugares recomendaos: Biarritz.

Buen viaje.